sábado, 11 de septiembre de 2010

Un vídeo para explicar

¿Serán esos los requisitos? Un breve vídeo acerca de lo que trata la carrera, las áreas a donde se desarrolla, las salidas laborales...

A continuación te presentamos esta nota, acerca de por qué uno elige estudiar Comunicación Social:

(Este texto es extraído de www.despeinados.com, una página web muy interesante. Este articulo fue escrito pot Por Ezequiel Apesteguia, el 1 de Mayo de 2006 - )

Siempre odié a las personas que le preguntan a los chicos: ¿Qué querés ser cuando seas grande? Quizás las odié tanto porque nunca pude, ni cuando era niño ni cuando era adolescente, responder a la fastidiosa e incómoda pregunta. Sin embargo, cuando egresé del secundario y tuve que elegir una carrera debí preguntarme a mí mismo: ¿Qué quiero ser ahora que soy grande? Decidí, por supuesto, seguir siendo niño.

La respuesta se hizo esperar. Entre los concejos de mis padres y amigos, los test vocacionales y psicológicos y los estudios de mercado e inserción laboral a los que hice oídos sordos, pude llegar a una conclusión: seguiría siendo niño, continuaría con mi profunda curiosidad por lo que ocurre en el mundo y en la vida.

Fue en ese preciso instante en el que me di cuenta de que había nacido para eso, para curiosear. Y acá estoy, seis años después, estudiando lo que Gabo definió como “el mejor oficio del mundo”: el periodismo.

Tomar la decisión de continuar con los estudios universitarios no es tarea fácil; mucho menos decidir qué se va a estudiar. En ese momento crucial, muchos son los que opinan. Frases como “escuchá a tu corazón”, “preocupate por tu vocación” y la famosa “también pensá en la salida laboral” -porque nadie quiere que en el futuro te mueras de hambre- se convierten en moneda corriente. Moneda rara porque, en vez de ayudar, confunde.

Creo que es importante pensar en la salida al mundo laboral que ofrece cada carrera. En lo que respecta a Comunicación Social, puede llegar a ser un problema. En la actualidad, hay aproximadamente 500.000 estudiantes de periodismo en toda Latinoamérica y se supone que -una vez que egresemos- habrá trabajo solo para el 30%. Esta es una de las cuestiones que tienen en cuenta aquellos que toman elecciones en base a números.

Pero, además, existen otras dificultades, como la falta de profesionalismo, ya que hay muchos “periodistas” que ejercen sin título, como pasa todos los días en la radio, y la falta de especialización. Hoy en día, con estudiar periodismo no alcanza; como bien dijo uno de mis profesores:

es mejor y más fácil ser médico y ejercer el periodismo que ser periodista y tratar de comunicar aspectos técnicos de la medicina. El primero corre con ventajas en el mundo actual del trabajo.

A pesar de estos problemas y de las advertencias de mi amigo Cacho que me decía, cada vez que tenía la oportunidad, que odontología tenía desocupación cero, elegí estudiar periodismo. Siempre le retruqué a mi amigo que yo necesitaba algo que me sorprendiera cada día, algo que me diera la posibilidad de expresarme y que saciara mi infinita sed de curiosidad. Sin embargo, un día, el muy atrevido me tiró un vale cuatro, diciendo: “la curiosidad mató al gato”. La conversación quedó ahí, pero si tuviera la posibilidad de volver en el tiempo le cantaría un quiero vale cinco: “mató al gato, pero hace vivir al periodista“.

Un periodista es curioso y observador, está siempre alerta y conoce un poco de todo. En palabras de Juan Carlos Bergonzi -profesor de la carrera en la UNCo-, “un comunicador social tiene y debe poseer cierto capital cultural”. Es decir, debe saber sobre historia, arte, literatura y sociología, pero también conocer la realidad que le toca vivir, los problemas que aquejan a sus semejantes; tiene que entender cómo funciona el mundo y cómo podría funcionar, ya que es él quien ayuda a construir una forma de pensar la realidad.

Un buen periodista es auténtico. Como lo dijo Tomás Eloy Martínez, “lo que escribo es lo que soy, y si no soy fiel a mí mismo no puedo ser fiel a quienes me lean -escuchen o vean-. Solo de esa fidelidad nace la verdad”. Así es como Martínez establece una alianza de fidelidades: “fidelidad a la propia conciencia, fidelidad al lector y fidelidad a la verdad”.

Un excelente periodista es, además, ético. Todo profesional del periodismo debe regirse por ciertos principios, valores y conductas que hacen a su labor. No debe pretender convertirse en protagonista del suceso que redacte; debe intentar conceder una pluralidad de enfoques, sin prejuicios personales; no tiene que escudarse en la libertad de prensa para actuar “indebidamente”, como pasa con algunas grabaciones ocultas; no debe entorpecer una investigación ni poner en peligro una vida, como en el caso de un secuestro; tiene que garantizar el respeto por la intimidad de las personas; etcétera, etcétera, etcétera. Una tarea con grandes responsabilidades.

Los periodistas se dedican a escribir. Escriben notas para periódicos, guiones para radio, investigaciones para la televisión. Siempre escriben. No por casualidad todos los grandes escritores de América Latina fueron alguna vez periodistas y viceversa; todos los grandes periodistas se convirtieron en escritores. Hay un vínculo estrecho entre la literatura y el periodismo.

El mundo del periodismo es apasionante, dinámico y desafiante. Es un diálogo incesante, en el que los hechos hablan y el oficio contesta. Es la curiosidad de un niño, la responsabilidad de un hombre y la vocación de una vida.

Ya no sé como definirlo, siento que no hay palabras para tanto. Lo único que espero es poder decirle a mi amigo Cacho, algún día: ¡Quiero vale cinco!


Esperamos que te haya gustado y que te haya resultado útil.

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